miércoles, agosto 10, 2005

El pezón telefónico (o la historia del sexo express)



Reconozco que siempre he tenido una mente muy abierta en lo que respecta al tema sexual. En el mundo contemporáneo se habla de "Open Mind" y sí, me declaro culpable de tal apelativo.

Con la llegada de las nuevas tecnologías y todas las vainas de Mc Luhann, se han abierto nuevas posibilidades de enfrentar el sexo.

Además, debo declararme culpable por compartir con mis cercanos la mayoría de mis intimidades y una de esas personas eres tú, sí, mi arroz chaufán, que si bien en persona te vez una persona recatada, por téléfono tu conservadora visión cambia.


Tengo una amiga que es la "diosa del teléfono", que concuerda conmigo en posiciones y colores; acertamos en sabores y texturas. Una amiga que fácilmente podría estar protagonizando los infomerciales de madrugada de las líneas hot, cual Reichell o aquellas profesoras y enfermeras ninfómanas que alientan al enajenado y trabajólico chileno a gastar su paupérrimo sueldo en escuchar su melodiosa y ardiente voz.

Es en uno de sus cientos de comentarios donde me enfocaré el día de hoy. Es en una de sus tantas incursiones de las que Alexander Graham Bell se debe sentir satisfecho de su invento y debe revolcarse de felicidad en su tumba. Fue en aquella ocasión en que Chaufán comentó y describió su cuerpo completo por medio de la línea telefónica; es ahí en donde sentí la mejor sensación en mi oreja. Fue por medio del aparato telefónico donde centímetro por centímetro recorrí su piel por medio de su voz. Cada recóndito lugar de su ser se hizo presente en mi mente por medio del auricular. Fue por medio de mi tímpano por donde entró la acalorada selva de su ser. Y, descrubí su más profundo y mejor guardado secreto: sus voluminosos pesones. De un naranjo claro y bella aureola que guardaba aquel cúmulo de piel corrugada que de niño teníamos cada cuatro horas y que hoy por hoy, pedimos por segundo, pero que muchas veces la miel de su sabor nunca es entregado. Fue por medio de una simple llamada telefónica como conocí el mayor fetiche del que en este último tiempo he añorado.


Además de comentarme el colosal tamaño de su organo mamario agrega, al extasiado momento, su textura corrugada, su porosa sensación y el blanco de sus pechos. Es ahí cuando ya me imagino una muñeca Barbie con grandes senos, pezones maternales y blanca estirpe. Es aquí donde hago pública mi invitación y si es necesario mi plegaria infantil: ¡¡¡Chaufán, déjame volver a mi niñez primaria, entregame su dulzor; déjame recordar la belleza y protección del pezón materno que algún día tuve!!!. ¡¡¡Déjame demostrarte que soy un buen niño y que me tomo toda la papa, que el Viejito Pascuero me podrá traer todos mis regalos!!!!...¡¡¡Por favor, entrégame el sabor a miel que hace tiempo mi deshidratada boca no puede sentir!!!

PD. Gracias amiga por devolverme la fe en la belleza interior (y la propuesta sigue en pie).

5 comentarios:

Azaro dijo...

te gustó amiga?? gracias por la inspiración

.:: blackbird returned ::. dijo...

Debo decir que está bastante inspirado. Creo que con las palabras más simples, fuiste el "Gustavo" más real que he leido.
Eso sí, la última estrofa, esa donde le suplicas a nuestra amiga la entrega de su miembro mamario, la encontré un poco musho, un poquito burda. Sólo pido un poco de sutileza.
Eso sí, no paré de reirme mientras lo leía. Definitivamente eres un sexópata en potencia.

Alejandra dijo...

Muy bueno el texto Gus... cada día estás escribiendo mejor y mejor. Ahora el último párrafo (concuerdo con Carlitos) es como mucho.... mmmmm, como para repensarlo... Pero lo demás está increíble y la Vero debe haber quedado más feliz que nunca con tan bella descripción de su cuerpo. Besos

matteo dijo...

oye encontre genial tu post espero que asi como la linea editorial que tienes puedas describir alguna de tus fantasias con respecto a la literatura chilensis o si haz encontrado alguien que te prenda, pero eso si trata de usar un poco mas la metafora y veras que se va a ver genial

matteo dijo...

sabes en fin gracias por tu mensaje y ahora que re-lei tu blog me encanto la irreverencia y me da para pensar en el humor negro de jung p de la vanessa miller en fin grande
atte
matteo