martes, noviembre 01, 2005

Pueblo chico, infierno grande (o la historia de lo que todos sabemos, pero que “nadie” se atreve a decir que sabe)


Ya estamos en noviembre del 2005. Vergara #240 casi no está en la mente generacional. Atrás quedaron esos almuerzos risueños, aquellos ahumados recreos de café y cigarros, y sobre todo, la gran cantidad de ausencias a ramos “pajeros”, conversando sobre la inmortalidad del cangrejo y cultura pop junto con Verikungfu.


Era en esos momentos en que todo el grupete -conformado por: Kco, Luchis, Kari, Fran, Bernie, Carlos, Vero y una infinidad más (Bonus Track) y yo-, contábamos nuestras superficiales infidencias. Pero, una vez que había que subir a clases, siempre quedaban parejas o tríos en el casino, para comentar y descuerar lo que realmente importaba. Era en esos momentos en que se descascaraba el plátano, para comer aquel verdadero alimento. Muchas veces la cáscara era tirada a nuestros compañeros, para verlos tropezar y reír.



Era en esos momentos en que realmente nuestros corazones y sesos caían hacia aquella mesa con puntas grasientas, cenizas de cigarro y restos de café. Era en aquel lugar, mientras prendíamos y apagábamos puchos, en donde confidenciábamos lo que más nos dolía, o simplemente “queríamos que alguien del grupo supiese de otro del grupo, pero con la condición de que el primero, no se lo contase a nadie, tanto fuera, como dentro de nuestro club”. Es así como transcurrió nuestra vida universitaria, entre lobbies y concertación de entrevistas con todos los miembros del grupete aquello.



En julio nos separamos, todos, con la esperanza tácita de que nuestra relación de amistad trascendería en el tiempo y el espacio, sin temor a que el estrés periodístico y la búsqueda de la exclusividad vencieran el importante lazo que mantenemos.

Pero no sólo el ideal era seguir en contacto, sino que, además, evolucionar, cuán Pokemon, a una relación de amistad adulta, así como la que vimos en los jóvenes de "Los Treinta". pero nos dimos cuenta que no podemos, que somos los que somos, los copuchentos haciendo mini grupos dentro del grupo.


Eso comentábamos con Franchini (Fran) el otro día y con mi inseparable "Sean" (Carlos) ayer, que "todos saben de todos, pero nadie dice que sabe nada. Y cuando llega el momento de los quiubos, todos hacen caras de asombrados como de "no te creo", cuando sabían lo que se estaba hablando. Y por el otro lado, quien lo dice ' sabe que todos saben, pero se hacen los que no saben, y lo cuenta haciendo creer que no lo saben para que diga "ohh gracias por comentarme" '. Es más, todos nos descueramos entre todos con los pseudos compinches, sabiendo que éstos después irán donde el pelado y contarán que tal peló, pero quien lo dice también lo dijo". Complicado, ¿no?. Bueno, así es nuestra relación.


Es por eso que aprendí a querer a la gente como es y a pesar de lo que es, porque lo queramos o no, somo periodistas, copuchentos y de los buenos.


Y para todos les quiero decir que "los quiero..... pero poco".

7 comentarios:

Alejandra dijo...

Gus, en primer lugar, tu texto está inconcluso y me quedé con ganas de leer el final. Dos... ¡¡No te pongas tan mamón mira que vamos a terminar llorando todos!! Pero bueno, si de mamonerías se trata, acá va una. Con sólo leer tu texto me vinieron a la mente muchos recuerdos; instancias como las que vivimos en la U van a costar mucho que se vuelvan a repetir. Pronto, cada uno de nosotros será un periodista con todas las de la ley y nuestras vidas tomarán cursos distintos. Trabajos, correríos y nuevos amigos llegarán a nuestras vidas, pero las juntas, charlas, conversas y otras subidas de tono, no volverán más, ya que nuestro club Tobby-Lulú que estaba en el casino de la U, ya quedó atrás. Ojalá los que tengamos la fuerza y el amor suficiente para mantener esa amistad que se generó en la Universidad Diego Portales, sepamos consolidar aún más y mantener, contra viento y marea, esta relación donde nunca faltó su pucho, su café y las ganas de vernos y copuchar. Te quiero mucho amigo y sé que tú serás uno de esos a los que jamás dejaré escapar (junto con la Berni, el Zayo, la Caco, Carlitos, Marcelino, la Vero, la Edel, la Fran, la Luchi, la Nati Opazo y la Jóse), seres que me han llenado de alegría y me dieron la oportunidad de volver a sonreírle a la vida, cuando creí todo perdido. ¡Tú cachay! Besos por montones.

Alejandra dijo...

¡Ah! Y no seas tan mala onda po... siempre te posteo y tú, de vez en cuando. Eso no se hace "A-M-I-G-O"... mal, mal, mal. Aprende de Carlitos que siempre me comenta algo. ¡Qué poco glamoroso tú! Pero igual te quiero :)

Fran Orellana dijo...

Gus:
Esta mas que claro y ya lo hablamos la otra vez en tu casa...con mapa en mano de lo que acabas de contar, respecto a que todos saben nuestros secretos pero nadie le dice al otro que lo saber...
Lamentablemnte, esto me ha perjudicado mucho, jajajaja. Ya que muchas veces ni siquiera alcance a contar una exclusiva mia y ya el otro la sabia...me quede un monton de veces con la "papita caliente", las noticias volaban mas rapido que la cresta, e incluso ahora que no hemos ido a la U, han volado mucho más.

.:: blackbird returned ::. dijo...

Habló Fran. La Gossip Queen. Ella, la que siempre andaba detrás del "golpe" noticioso entre nuestro grupo. En fin, ya no me hagan ponerme más nostálgico de lo que estoy.
Son inolvidables, los adoro con sus defectos y sus virtudes. Espero mantenerlos siempre y que nuestra eterna unión no quede en vacías promesas. Hagamos todo para que así sea.

Y sí, Gus. Esperamos el original de tu post, quedó inconcluso. No nos dejes así.

Un abrazo my dear Troy
Terminaste por robarte mi cariño.
Te quiero mucho...pero poooco.

C.

Bernita dijo...

Yo siempre seré buena para las copuchas, por que mi condición de olvido constante me hace sorprenderme siempre, aunque ya haya escuchado mil veces la misma historia...
Me conmueve el retrato que haces gus, en general yo no he sido parte de nada en mi vida, y creo que inconscientemente repeti esa rutina cada vez que podía.

Emerson Steelfingers dijo...

JAJAJA, Hola pseudo-jefe-deruta! jajaja, como has estado copuchento?

bueno, yo no le voy mucho a las copuchas, creo que por ese lado, no sería buen periodista. Pero si estoy contigo en la reflexión acerca del fin de una etapa, y aquello de tratar de seguir siendo amigo de tus amigos, asunto que muchas veces, no es bienlogrado. Pero puta! que diablo! si al final, puede que pierdas (o perdamos) algunos amigos en el camino (y por "todas" esas razones) pero de "ese trío" o dúo que queda al final, no nos separamos más!, y con esos... puta que son valiosas las conversas! (y sea de lo que sea!) buena relfexión, me ha gustado.

ya! nos vemos! ten paz! chauuu.
saludos! kast 05.

Vicente Moran dijo...

Te escribo aquí, pero me interesó el escrito anterior aún más. Te imaginé más bizarro: vestido de cuero, con la pichula erectada y dándole látigos en las nalgas enrrojecidas, ya sea a mujeres cachondas como a machos lampiños y jugosos. No sé porque se me vino esa imagen bisexual y atrevida a mi mente. Debe ser que tienes esa aura de culiador, de caliente lacónico. Me recreaba en mi mente tus manos callosas de paja - salvo que en tus neuronas las porno star son vaginas mojadas - y llagas sangrantes en el prepucio.
Eres especial. Un niño diría yo (me siento senil)con una energía poderosa y viceral.
PD: te falta culiar, aunque a falta de vaginas y anos receptivos te vendría bien un "sexo-express".
Cuidese amigo.